Celos infantiles

Los celos son las manifestaciones emocionales y comportamentales que se dan en respuesta a la llegada de un hermanito, ya que aun siendo un acontecimiento que trae una gran alegría, también supone enormes cambios en la vida familiar debido a que el recién nacido requiere una serie de cuidados, atención y  afecto por parte del resto de la familia y es normal que sea precisamente el hijo mayor el que se resienta en mayor medida de esta novedad.

En algunas ocasiones, la respuesta de celos es exagerada, se prolongada en el tiempo y cursa con gran malestar y deterioro en las relaciones familiares, en cuyo caso se recomienda la consulta con un profesional. En este caso la Psicología se pone al servicio de la familia además del niño.

 

MANIFESTACIONES DE LOS CELOS

En general, los niños celosos pueden manifestar algunas de las siguientes conductas:

  • Cambios de humor no justificados.
  • Tristeza y lloro frecuente sin motivo, acompañada de manifestaciones verbales de no sentirse suficientemente querido.
  • Aparición de nuevas conductas (no presentes hasta la llegada de un hermano o ya superadas) normalmente desadaptadas con el simple motivo de llamar la atención de los padres (pipi en la cama, negarse a comer, agresividad injustificada hacia objetos o animales, comportamiento social anómalo, etc.).
  • Vuelta a un lenguaje más infantil con presencia de gestos inmaduros como chuparse el dedo.
  • Alteraciones en los patrones de comida (menos apetito o más selectivo con los alimentos, rechazando platos antes preferidos o se le tiene que dar la comida) y sueño (insomnio, despertar nocturno, solicitar dormir con los padres, etc.)
  • Negativismo, terquedad, dificultad para obedecer. En los casos más extremos: oposicionismo, agresividad manifiesta y actitud desafiante hacia padres y compañeros.
  • Negar sistemáticamente los errores propios y culpabilizar a los otros de sus problemas o actitudes (en especial al hermano objeto de celos).

PAUTAS FAMILIARES  ANTE LOS CELOS

  • Durante el embarazo:

    • Informarle de la llegada del nuevo hermano y de los cambios que esto puede acarrear, recurriendo a fotos de él cuando estaba en la barriga, cuando era bebé,… También podemos visitar a amigos que tengan bebés para que vean como son, qué hacen, Cómo duermen… Otra herramienta que podemos utilizar para facilitar que el niño entienda lo que va a ocurrir, son los cuentos.
    • Responder a sus inquietudes sobre el embarazo y el bebé, implicando al niño en este proceso, dejando que toque la barriga, le hable,… así como involucrarlo en los preparativos previos al nacimiento del bebé, como la elección de ropita, decoración de su habitación,…
  • Después del parto:

    • En la primera visita es importante dedicarle el tiempo exclusivamente a él, intentando que estén los padres solos con el niño y el bebé, y tener algún regalo para él que ha traído su nuevo hermano.
    • Intentar no modificar la rutina del niño
    • Involucrarlo en los cuidados de su hermano, intentando no apartarlo cuando se atiende al bebé.
    • Mantener sus espacios y respetar sus pertenencias
    • No forzar situaciones que él no desea
    • Dedicarle tiempo a solas cuando no tengan que cuidar del bebé
    • Evitar frases que recriminen sus acciones, tipo: “no lo toques”, “aléjate que no me fío de ti”…
    • Reforzar con expresiones verbales todo acercamiento: “qué bien lo cuidas”, “eres muy responsable”, “ven que lo vas a bañar muy bien”…
    • Mantener las normas y límites que tenía anteriormente. No permitir comportamiento caprichoso
    • No evitar el contacto con el bebé cuando el hermano mayor esta delante
    • Establecer un equilibrio en el trato a los diferentes hermanos de forma que no haya un trato de preferencia hacia ninguno de ellos ni se establezcan comparaciones.
    • Alabar los aspectos positivos, en lugar de castigar sistemáticamente los negativos
    • Irle recordando de forma sutil las ventajas y “privilegios” que tiene al ser mayor (por ejemplo: acostarse más tarde o poder realizar ciertas actividades), y darle cierto protagonismo respecto a los cuidados hacia su hermano pequeño y la importancia de su ayuda para la familia
    • Favorecer momentos en los que compartan tiempo juntos los dos hermanos y el vínculo entre ellos se fortalezca.
    • Establecer obligaciones y normas a cada uno de los niños en función de su edad, de manera que el niño vea que los dos son iguales.
  • Ante la aparición de una conducta de celos

    Ante una conducta de celos (rabietas, desobediencia, negativismo, etc…),  no pueden adoptar una actitud demasiado permisiva ni excesivamente represora. Lo más recomendable es responder con tranquilidad a los episodios celosos, sin estridencias ni recriminaciones, comunicarle al niño nuestra decepción por su comportamiento y dejar de prestarle atención, ya que en la mayoría de ocasiones estas conductas tienen como objetivo buscar la atención del adulto. Posteriormente cuando se tranquilice y, según la edad, podemos intentar razonar lo ocurrido y darle la atención.

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