Control emocional, interpersonal

Habilidades de la Inteligencia Emocional

La Inteligencia Emocional, un término acuñado por dos psicólogos de la universidad de Yale (Peter Salovey y John Mayer). Difundida mundialmente por el psicólogo, filosofo y periodista Daniel Goleman. Es la capacidad de sentir, entender, controlar y modificar estados de ánimos propios y ajenos.

Las habilidades prácticas que se desprenden de la Inteligencia Emocional son cinco y pueden ser clasificadas en dos áreas:

Inteligencia Intrapersonal

Inteligencia Interpersonal

Control emocional

Aprender a gestionar la propia vida emocional es un factor decisivo en nuestra socialización. Este proceso que tiene origen en la primera infancia, no consiste en reprimir las emociones, sino en equilibrarlas, controlarlas. La capacidad de tranquilizarse uno mismo es una habilidad que se adquiere como resultado de la acción mediadora de los demás.

La autorregulación es la habilidad para gestionar las propias acciones, los pensamientos y sentimientos de forma adaptativa y flexible en todos los contextos. Una adecuada regulación nos lleva al bienestar y a la confianza en uno mismo.

Las Emociones

Pasos de reconocimiento y de control emocional.

Esperar, es mejor

Todas las personas, desde que somos niños hasta nuestra madurez, encontramos situaciones en las que tenemos que esperar. La cola en el supermercado, el toque de la sirena para entrar en el cole, que un vehículo estacionado salga, que mi madre deje de hablar para poder preguntarle,… Pues si nos educamos en la espera, favoreceremos nuestro descanso.

Primer paso, reconocer la situación de espera.

Segundo paso, buscar en mi pensamiento algo para ocupar el tiempo de espera.

Tercer paso, concentrarme en qué estoy sintiendo para poder ponerle un nombre y regularlo.

Cuarto paso, reproducir lo que tenia previsto sin distorsionar las formas.

Ejemplo, Cola del supermercado. Cojo mi sitio y controlo detrás de quien voy. Pienso como voy a sacar la compra para ponerla en la cinta, me posiciono en un lugar donde no moleste a los que aún están comprando. Me estoy poniendo nerviosa porque tengo muchas cosas que hacer, pero enfadarme o molestarme no me va a servir de nada. Continuó con mi pensamiento. Empiezo a poner mis cosas en la cinta, saludo, cargo mis bolsas, pago y me despido.

familia

Repetir, me va a servir

Este truco es muy sencillo, pero muy efectivo. Pensar, buscar, pedir frases que nos ayuden a ser más positivos y mejorar nuestros pensamientos automáticos sirve. Algunas ideas:

  • Soy capaz de hacerlo.
  • Me siento preparado/a.
  • Si quiero, puedo.
  • Si me equivoco no pasa nada.
  • No necesito que sea fácil , solo que sea posible.
  • El éxito depende del esfuerzo.

Ahora en cada situación de perdida de control, empiezo por reconocer lo que estoy sintiendo y para controlarme repito la frase que mejor se adapte a la situación. Por muy simple que parezca, interiorizar mensajes positivos hacia uno mismo puede levantar montañas.

Recuerda:

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