El sueño infantil

El sueño infantil es esencial para su salud y su desarrollo. El sueño promueve el sentirse alerta, tener buena memoria y comportarse mejor. Los niños que duermen lo suficiente funcionan mejor y son menos propensos a problemas de comportamiento e irritabilidad. Por eso es importante que los padres ayuden a sus hijos a desarrollar buenos hábitos de dormir desde una edad temprana.

Cada niño es diferente y el número de horas de sueño que necesita varía. Según su edad el número de horas de sueño infantil que son recomendables, incluyendo siestas, son las siguientes:

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Pautas para mejorar el sueño infantil:

  • Factores ambientales:
    • Evitar o reducir el ruido
    • No utilizar colores muy llamativos en la decoración de la habitación
    • Ventilar la habitación bien por el día y por la noche si fuera necesario
    • Evitar el exceso de luz, y si el niño se despierta durante la noche, evitar encender luces
    • Si el niño tiene miedo se puede dejar encendida un punto de luz tenue

 

 Hábitos 

  • Mantener unos horarios regulares, tanto de acostarse como de levantarse (incluidos días festivos).
  • Antes de iniciar el sueño, es importante que los niños disfruten de un momento en privado con sus padres para conversar, compartir secretos, cuentos o música, ya que es una buena forma para prepararles para el sueño, ayudándole a controlar pensamientos esporádicos que interfieren con el inicio del sueño.
  • Adecuado a la edad, practicar algo de ejercicio, preferentemente por la mañana o al mediodía. Evitar ejercicio físico antes de irse a la cama mejora el sueño infantil
  • Las medidas clásicas del baño antes de acostarse o cualquier actividad rutinaria efectuada antes del sueño (leer, escuchar un cuento…) nos predispone a estar más relajados para iniciar el sueño más rápidamente.
  • Evitar la ingesta de estimulantes (cafeína, azucares…)
  • Restringirle al niño el uso de tecnologías (móviles, ordenadores, TV…) antes de irse a dormir, ya que este tipo de aparatos le generan una sobre estimulación que le dificultara conciliar el sueño.
  • Esperar al menos dos horas después de cenar, antes de acostarse.
  • Regular las siestas (mejor que sean a primera hora de la tarde). Establecer rutinas para las diferentes actividades (comidas, ocio, colegio, etc.), y ajustarse lo más posible a ellas.
  • En caso de despertarse por la noche no dar de comer (sólo agua).

Recuerda:

Centro Intervención Aracena Logopedia Psicología Apoyo escolar altas capacidades

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