Lenguaje y comunicación después de un Traumatismo Cráneoencefálico

15/03/2016 Elena Miranda
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De las diferentes causas de daño cerebral los  Traumatismos Craneoencefálicos (TCE) representan en la actualidad uno de las primeras causas de mortalidad y discapacidad en nuestra población. No se puede olvidar que los accidentes de tráfico (principal causa de TCE) constituyen en nuestro país el primer factor de muertes prematuras y de severas discapacidades en el grupo de edad comprendido entre los 15 y los 45 años.

En las últimas décadas se han producido avances significativos tanto en el conocimiento de los mecanismos básicos de los traumatismos como en su fisiopatología. Este conocimiento ha permitido el abordaje terapéutico de muchos de los TCE graves y con ello la disminución del número de muertes. Sin embargo, junto con el aumento de la supervivencia, también ha aumentado el número de personas con graves secuelas neurológicas que sobreviven al TCE, situando al TCE como uno de los más graves problemas de salud de las sociedades desarrolladas. Está fuertemente asociado con la forma de vida de los países desarrollados: accidentes de tráfico, deportes u ocio, caídas y agresiones.

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¿Hay distintos tipos de TCE?

Los pacientes neurotraumáticos constituyen un grupo complejo de enfermos, que pueden presentar distintos tipos de lesiones cerebrales.

Desde un punto de vista morfológico, podemos dividir las lesiones producidas en un TCE cerrado en focales y difusas.

  • Las lesiones focales son aquellas suficientemente grandes para ser identificadas a simple vista. En este grupo se incluyen las contusiones cerebrales, los hematomas intracraneales y las alteraciones cerebrales secundarias a su efecto expansivo, al aumento de la presión intracraneal y al desplazamiento y distorsión del parénquima encefálico. Biomecánicamente, son el resultado del contacto directo del cráneo con el objeto lesivo y del encéfalo con ciertas estructuras anatómicas intracraneales y suelen ser lesiones, en muchos casos, que requieren tratamiento quirúrgico. Las lesiones focales además de provocar disfunciones neurológicas por el daño directo del tejido cerebral pueden producir coma cuando alcanzan un tamaño lo suficientemente importante como para provocar herniaciones cerebrales y compresión secundaria del tronco del encéfalo .
  • El daño difuso es aquel que no ocupa un volumen bien definido dentro del compartimiento intracraneal. Los pacientes con daño difuso sufren disfunciones neurológicas que afectan globalmente al cerebro, normalmente sin daño macroscópico estructural visible. Se incluyen en la categoría de daño difuso la hinchazón cerebral, el daño axonal difuso, el daño isquémico global y el edema difuso de origen citotóxico o vasogénico.
  •  A pesar de la división focal/difusa, ambos tipos de lesiones suelen coexistir.

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¿Cuáles pueden ser las consecuencias de los TCE?

Los mecanismos que se suceden cuando ocurre el TCE son extremadamente complejos, teniendo lugar durante las horas, días o semanas que siguen al daño cerebral. Estos mecanismos afectan no únicamente a las neuronas directamente lesionadas, sino también áreas alejadas de la lesión.

  • De forma inmediata a la salida del estado de coma, los pacientes con TCE tienen un período de confusión, desorientación e inhabilidad para recordar los hechos que van ocurriendo. Este período es conocido como Amnesia PostTraumática (APT) que puede durar días, semanas o, en los casos más graves, meses.
  • Será necesaria una valoración neuropsicológica para determinar las consecuencias neuropsicológicas el funcionamiento cognitivo.
  • Como se ha dicho antes, en los TCE suelen coexistir las lesiones focales y las difusas. Así, el daño cerebral que presentarán los TCE moderados y graves será un patrón de daño no específico y generalizado, pero con gran afectación de los lóbulos frontal y temporal. Ello implica que las funciones que se van a encontrar alteradas tras un TCE, en la mayoría de los casos, serán la atención, la memoria, las funciones frontales, la emoción y la conducta.
  • En el aspecto puramente lingüístico, hablaríamos, en general, de afasia expresiva (mayor afectación frontal), comprensiva (temporal) o global. Y cada una de ellas tendría un tratamiento diferente por sus características propias, además de que como en todos los casos se hace imprescindible la evaluación individual y específica de cada paciente.

  • Respecto a la atención, se ha encontrado un bajo rendimiento en la atención selectiva, problemas en mantener la atención a lo largo del tiempo, y dificultades en focalizar la atención en tareas dirigidas a un objetivo También tienen menor velocidad de procesamiento de la información. Y ambos déficit podrían afectar a la eficacia cognitiva, la formación de conceptos de alto nivel y las habilidades de razonamiento complejo. Estos problemas se reflejan típicamente en las quejas de los pacientes sobre su incapacidad de concentrarse o a la hora de ejecutar operaciones mentales complejas, en la confusión y en la perplejidad en el pensamiento, en la irritabilidad, la fatiga, y la incapacidad para hacer las cosas igual de bien que antes de padecer el daño.
  • Muchas de las personas que han sufrido un TCE tienen dificultades para analizar, planificar y llevar a cabo la solución a problemas o tareas complejas, mientras que pueden seguir realizando correctamente actividades estructuradas, que requieran poca iniciativa o dirección. Así, los pacientes con TCE presentan una alteración de las funciones ejecutivas que incluyen la planificación, la resolución de problemas, el pensamiento abstracto, la flexibilidad mental, y el control y la regulación de los procesos de pensamiento y conducta PACIENTES LESIÓN FRONTAL
  • Aprendizaje y memoria (problemas de adquisición y de recuerdo de nueva información)

 

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¿Cómo será aproximadamente la recuperación de los TCE?

La recuperación neuropsicológica posterior de estas secuelas dependerá de la etiología específica de la lesión, su gravedad y localización, así como de las diferencias individuales en la organización cerebral y factores como la edad, la inteligencia y la motivación de la persona que ha sufrido el daño. La tendencia a mejorar generalmente sigue una curva de tendencia negativa progresiva. Esta curva es más rápida entre los meses tercero y sexto después del TCE y puede continuar durante varios años después del daño.

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