Pérdida del lenguaje… ¿y ahora qué?

26/05/2016 Elena Miranda
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Los seres humanos nos caracterizamos por la utilización del lenguaje oral. Hablar, encontrar las palabras adecuadas, comprender, leer, escribir y gesticular forman parte de nuestro uso habitual del lenguaje. Lo hacemos de forma espontánea.  A veces no nos damos cuenta de lo complicado que es este proceso hasta que hay una pérdida de lenguaje. Un Ictus, traumatismo, tumor cerebral… podrían hacer que perdamos nuestro lenguaje.

¿Qué implica la comunicación?

En un sentido técnico, para hablar de qué implica la pérdida de lenguaje,  tendríamos que hablar antes de comunicación que de lenguaje. La comunicación equivale a la trasmisión de información y el lenguaje constituye una forma especial de comunicación entre humanos. En todas las situaciones se repite el mismo esquema básico:

  • Existe una fuente de información (emisor) que envía la información (señal o mensaje) a un destinatario de la información (receptor)
  • Ambos, emisor y receptor, comparten una misma clave (el código)
  • La señal viaja a través de un medio (canal)
  • Dicha señal apunta hacia un contenido (referente).
  • Si alguno de estos seis elementos fallara, la comunicación no podría realizarse.

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¿Qué es una afasia o pérdida de lenguaje?

Puede suceder que, a consecuencia de un daño cerebral una o más áreas implicadas en el proceso de lenguaje y comunicación resulten dañadas y, por tanto, uno o más componentes del lenguaje dejen de funcionar correctamente, a esta alteración adquirida o pérdida de lenguaje se le llama afasia. Pero esta definición de afasia es demasiado general para englobar todo el espectro de posibilidades clínicas resultantes de la combinación de distintos tipos de alteraciones de lenguaje oral, en sus vertientes de expresión y comprensión, de lectura y de escritura.

También habría que tener en cuenta, al referirnos a las afasias, que no podemos olvidar nunca la realidad del “afásico”, ya que sumadas a las dificultades que supone la pérdida de lenguaje y las limitaciones en la comunicación, habrá unas reacciones afectivas que influirán en su entorno familiar y social concreto.

pérdida de lenguaje

Sin querer entrar en clasificaciones de tipos de afasia, ni listados de trastornos asociados más allá de los puramente lingüísticos, queremos dedicar este espacio a acercarnos a le realidad de la afasia desde el punto de vista del afásico.

Pérdida de lenguaje ¿cómo se siente él?

Todos hemos experimentado alguna vez la sensación de no comprender bien, de no ser capaces de expresar exactamente nuestros pensamientos en mayor o menor medida, por eso os proponemos analizar qué dificultades podemos encontrar en algunas de estas situaciones:

  • VACACIONES EN EL EXTRANJERO: Supongamos que viajamos a un país extranjero y que no dominamos totalmente la lengua, solo a un nivel elemental. Mucha gente experimenta frustración por no ser capaz de explicar claramente lo que quiere, o por no comprender correctamente lo que la otra persona quiere
    http://www.viagragenericoes24.com/donde-comprar-viagradecir. Podemos tener otras reacciones: recelo, al pensar que me están engañando; miedo, ante la sensación de indefensión…
  • CONVERSACIONES PROFESIONALES: A veces nos acercamos a círculos de personas en los cuales se está hablando en términos muy específicos, por ejemplo términos médicos, jurídicos, administrativos… Tenemos entonces la sensación de no alcanzar una comprensión plena, nos esforzamos en entender, lo que puede llegar a agotarnos, y tendemos a no participar mucho en la conversación por miedo a “meter la pata”
  • REPETICIÓN DE PALABRAS DIFÍCILES: Intentamos ayudar a los paciente afásicos haciéndoles repetir, pero esto no siempre funciona. Seguro que también nos ha pasado alguna vez que nos han dicho algún nombre de una medicina, de un lugar, un apellido extranjero… y no conseguimos repetirlo, nos cuesta trabajo oírlo, memorizarlo y reproducirlo.

Hay pacientes que tras una larga rehabilitación logopédica y una notable mejoría, nos cuentan cómo se sentían en esos primeros momentos: frustración, rabia, impotencia, agotamiento, malestar general, dolor de cabeza… Por eso, tener esas experiencias en cuenta es el mejor punto de partida para ayudar a un paciente afásico en su recuperación.

http://www.viagragenericoes24.com/carlos-herrera-viagranotable mejoría, nos cuentan cómo se sentían en esos primeros momentos, frustración, rabia, impotencia, agotamiento, malestar general, dolor de cabeza… Por eso, tener esas experiencias en cuenta es el mejor punto de partida para ayudar a un paciente afásico en su recuperación.

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Consejos para la comunicación

La afasia cambia la manera en que alguien comprende algo o se expresa. La gente puede comunicarse con una persona que sufre de afasia utilizando otras opciones de comunicación disponibles. No sólo es la única la comunicación oral. Las personas con afasia severa a menudo comprenden sólo las palabras más importantes de una frase. Al entender sólo las “palabras clave” lo que puede dar lugar a malentendidos.

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A veces nosotros, y la persona que sufre de afasia, pensamos que nos hemos entendido bien. Más tarde, una reacción demuestra que éste no es el caso. Por eso, el primer aspecto a tener en cuenta es cuánto me está entendiendo el afásico.

En muchas ocasiones valoramos más la gravedad de no poder expresar, que la de no poder entender. Si quieres decirle algo a una persona con afasia podemos tener en cuenta estos aspectos:

  • Lo primero, tómate tiempo para la conversación.
  • Siéntate cómodamente y realiza contacto visual.
  • Habla despacio y con frases cortas, y enfatizando las palabras más importantes de la frase.
  • Utiliza otras ayudas en la comunicación: escribir las palabras más importantes, imágenes, gestos, canciones
  • Repite el mensaje si él lo solicita, no lo haga de manera sistemática.
  • Ayuda a la persona con afasia en sus problemas para expresarse, señalando, haciendo gestos, dibujando, escribiendo, o preguntándole si puede señalar, gesticular dibujar, o escribir algo sobre lo que está intentando decir.
  • Evita conversaciones tristes, anímelo con cosas que le gusten
  • Mantén un volumen y ritmo de habla adecuados
  • Adapta la longitud de frases y el vocabulario que usas a su capacidad de comprensión
  • No lo trates como un niño
  • Intenta no saltar de un tema a otro de forma brusca, habla de temas concretos.
  • Haz preguntas cortas, con respuestas cortas, a veces de si/no
  • No lo obligues a hablar cuando no lo desee, respeta sus estados de ánimo y su necesidad de descanso.
  • No corrijas constantemente y no interrumpas su expresión aunque parezca costosa.

Y, por supuesto, mucha paciencia. La paciencia lo conquista todo. Tiempo, paciencia y  ponerse constantemente en el lugar del afásico, ya que a pesar de los consejos arriba mencionados puede ocurrir que todavía no consigamos comunicarnos del todo bien.

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Recuerda:

Aracena

 

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