Relajación con 6 juegos

Relajación para hacer con los más pequeños

La botella de la calma

El primer juego sobre relajación consiste en crear una botella con agua, silicona y purpurina que nos ayudará a sobrellevar los momentos de tensión. Es una manualidad muy sencilla que podemos elaborar con los más pequeños.

Aquí os dejamos un enlace explicativo sobre cómo hacer y usar una botella de la calma.

Arrugar papeles, aplastar bolas, garabatear, colorear

Todas estas actividades resultan relajantes y pueden usarse como método anti-estrés ya que ayudan a canalizar  las emociones negativas.

 Conjuntamente, estas tareas potencian el desarrollo de la motricidad fina y la concentración, por lo que resultan muy estimulantes.

¡¡A soplar la vela!!

Para este juego sólo necesitamos una vela, lo más importante de este juego es aprender a respirar profundamente. Hay que coger aire con la nariz, llevarlo hasta la barriga y expulsarlo lentamente para apagar la vela. Hay que jugar con diferentes distancias y tipos de respiración, se puede apagar la vela despacio, rápido, por la nariz, mover la llama sin apagarla…

Imágenes agradables

Para esta actividad se recomienda estar sentado o tumbado. Consiste en mirar diferentes imágenes agradables mientras se escucha una música relajante. Las imágenes pueden ser paisajes y debemos imaginar cómo huele, la temperatura que hace, los sonidos que se oirían…

paisajes relajacion

Ejemplo sobre las imágenes que podemos usar para la relajación

Cuentos para la relajación

Existen multitud de cuentos para practicar la relajación. Aquí os dejamos un enlace que narra una breve historia sobre cómo controlar la ira, pero podéis encontrar muchos más. Podemos ver y oír estos cuentos tumbados en el suelo, ayudando a nuestro cuerpo a relajarse.

El chicle

En esta actividad, debemos imaginar que tenemos un chicle enorme en la boca y hay que intentar morderlo para ablandarlo. Intentamos morderlo, masticarlo… pero como es tan grande, necesitamos usar todos los músculos de nuestro cuello, con la mandíbula, morderlo con diferente fuerza y velocidad.

Se recomienda repetir esta actividad pensando en chicles con diferentes características.

Recuerda:

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